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¿Por qué contratar a un Arquitecto?
Llegaste hasta aquí porque dentro, muy dentro, tu subconsciente te dice que sí:  Hay que contratar un Arquitecto.
 

Mucha gente piensa que la contratación de un arquitecto es un gasto que se puede "dejar a un lado" pero es una grave equivocación.

El arquitecto es una inversión y se paga su propio honorario con los ahorros que realiza al evitarle al propietario gastos superfluos o trabajos mal hechos por parte del "maestro" que se deben volver a realizar, así como demoliciones por falta de estudio para una buena funcionalidad. También el arquitecto aporta a la plusvalía de su construcción al aportarle calidad estética, eficiencia funcional y garantía de buena ejecución, sobre todo ésta última:  la garantía de buena ejecución (una disculpa por anticipado si no nos dimos cuenta que usted es todo un profesional construyendo)  (Véase más abajo un caso reciente, en el que "el maestro" mal dirigido por "su cliente" deja las cosas mal y 10 años después tenemos las consecuencias).

 

Nadie se opera solo, nadie se defiende solo en un juicio.  Hay profesionales especialmente preparados para eso.

 

En serio piénsalo, ¿cuantas veces en tu vida vas a construir tu propia casa? -posiblemente solo una vez, y la vas a vivir o a sufrir por el resto de tu vida


Pocas veces reflexionamos que la inversión por metro cuadrado de construcción es la misma sea que se la realice un arquitecto o no, pero la diferencia en el valor posterior de la obra es grande. La depreciación que tiene un mal diseño es automática y llega en el primer año hasta el 30 % del valor, así como la valoración de un buen diseño se incrementa como mínimo en un 10 %.

 

Para el cliente, el valor real no solo es saber mantenerse dentro del presupuesto (cuestión difícil, ya que son muchas cosas en las cuales hay que echarles ojo, el maestro por eso sigue siendo maestro, pues el maestro sólo está adiestrado en hacer lo suyo), y ver que el proyecto es llevado eficientemente hasta su conclusión, sino que el meollo está en la eficacia con que va a funcionar la obra terminada cuando se use, con cuánto costara hacerla funcionar, sus detalles, el uso especial que le van a dar cada uno de sus habitantes en especial (diseños personalizados), su expectativa de vida, y su valor de reventa. Un arquitecto hace una contribucción importante al proyecto en términos de la efectividad de su costo, y su valor total final.

 

El arquitecto puede prever cosas que probablemente Ud no tendría en cuenta y ejecutar otras que Ud no sabría cómo encarar, como por ejemplo analizar estudios de mecánica de suelos, diseño estructural, programar etapas, advertir a tiempo posibles problemas vinculados con la normativa oficial, coordinar la labor de especialistas en proyectos complejos, recomendar contratistas y proveedores competentes, asesorarlo para que suscriba contratos equitativos y ejercer controles para que la construcción se lleve a cabo de acuerdo con los planos, las especificaciones, los montos y los plazos previstos.

 

Lo más conveniente es contratar a un solo arquitecto que se ocupe de todas las etapas de la obra: croquis preliminares, anteproyecto, proyecto y dirección de obra. No solo resultará más económico para las partes involucradas, sino que, relación positiva mediante, será el profesional quien mejor pueda interpretar el espíritu de la idea sobre la que se han puesto de acuerdo cliente y arquitecto en cuanto a la obra total y en cada etapa.

 

Nosotros como constructores, nos hacemos responsables de su proyecto y/o construcción, garantizamos la calidad de los trabajos que se ejecutan, realizamos los planos generales y de detalle que documentan la obra, realizamos las gestiones necesarias ante organismos estatales, departamentales o municipales para las aprobaciones respectivas así como fiscalizamos la correspondencia entre avance de obra e inversión. Hacemos informes de su obra y auditorias técnica o económica. En pocas palabras, representamos y defendemos sus intereses.

 

Ahora vea en imágenes lo que un "maestro" mal dirigido por "su cliente" le puede llegar a ocasionar:


Ubicación de la vivienda:  Apatzingán, Michoacán, México.
Cliente:  Sra. Esperanza Benítez Orozco (si la conoce, puede usted comprobarlo)
Arquitecto Edificador:  No hubo.  Fue la hija de la Sra. Esperanza Benítez quien se "encargó" de "llevar" la construcción
Maestro Edificador:  Se desconoce el nombre (cobró y se fue)
Fecha de Terminación de Obra:  1988 (Año de Salinas de Gortari).
Síntomas:  Desprendimiento de material y quebrantamiento de totalidad de losa de azotea a causa de un colado mal elaborado, con posible colapso de la losa de azotea.
 
La Sra. Esperanza es originaria de Aguililla, Michoacán, tiene 79 años y recibió la construcción de esta casa como regalo de su hija de nombre Esperanza también, a la que ahora llamaremos "la Güera Peña", pues así le llamaba la gente en Apatzingán.  Bien, el terreno lo compró la Sra. Esperanza fruto del producto de su trabajo de toda la vida, ya que ella enviudó en 1963 y tenía 3 hijos qué mantener.  Cuando creció la Güera Peña, le dijo a su mamá que ella le daría como regalo la construcción de la casa, en el terreno de Miguel Silva 148, en la Col. Lázaro Cárdenas. 
 
Por evitarse el "gasto" de un arquitecto, la Güera Peña se hizo "cargo" de la construcción de la casa:  se consiguió a un "maestro" buenísimo que le había recomendado su tía "Pachita", algo de dinero y comenzó la obra.
 
Bien, pues la casa se terminó de construir, el "maestro" cobró y pues ya no se sabe ni de su paradero.  La Güera Peña falleció después en un desafortunado accidente carretero, dejando a su madre sola, al amparo de sus otros 2 hijos restantes:  Rogelio y Lourdes, siendo Esperanza la más chica de sus 2 hijas.
 
Desde hace 11 años la Sra. Esperanza no puede vivir en su casa (único legado de su hija la Güera Peña, y donde están todas sus cosas, sus recuerdos, sus muebles, su cocina, su pila de agua, sus 2 árboles de mango, en fin, su vida está ahí), pues lo que comenzó como filtraciones por supuesta mala calidad de impermeabilización, se convirtieron en un calvario, pues la losa se estaba cayendo a pedazos y se volvió peligroso vivir ahí, estando la casa prácticamente nueva de 1988 a 1998, cuando se fue a vivir con su hija Lourdes a Morelia.
 
Otros once años han pasado ya desde 1998, por lo que Lourdes nos contactó para restaurar la vivienda, ya que la Sra. Esperanza, por ciertos padecimientos, tiene que estar en un clima caluroso y húmedo.
 
Nos encontramos con distintas fallas: 
 
1.  La losa de azotea se estaba viniendo a pedazos (de hecho ya está colgada)
2.  Había varillas expuestas en la losa (por dentro de la vivienda).
3.  La columna central que sostiene un claro de 8 metros de losa de concreto armado de                   10 cm de espesor está hueca
4.  Diversos agrietamientos por toda la vivienda
5.  De las varillas que quedaron expuestas, algunas ya no existen (se las llevó la corrosión)
6.  Las instalaciones eléctricas ya no funcionan
7.  Y demás vicios ocultos que estaban ya por demás, pues hay que demoler la casa.
 
 
 

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Causas de que todo esto sucediera número por número:

 
1.  Cuando se coló la losa, nunca se hicieron las pruebas correspondientes al concreto antes de colarse, encontrándonos con que no se usó grava, sino granzón, piedra salitrosa (parecido al tezontle), lo cual redujo severamente la resistencia deseada del concreto, ocasionando grietas por erosión y dejando pasar agua cuando llovía (cosa que la Güera Peña no sabía, pues ella "confió" en que el supuesto "maestro" era todo un "profesional", y no metió el material debido, ni hizo pruebas de revenimiento o resistencia del concreto, y demás cuestiones que sólo un profesional tiene en cuenta.  Los "maestros" sólo saben recibir indicaciones, pues no tienen conocimiento de resistencias ni dosificaciones, en fin:  ellos sólo aportan la mano de obra y lo que les interesa es el día de paga, pero no saben llevar un correcto seguimiento de muchos factores que ellos desconocen.  Probablemente también no se vibró correctamente el concreto cuando colaron.  Por si fuera poco la separación de varillas varía mucho en cada muestra, es decir, hubo una mala colocación del armado de la losa, pues hasta topamos con varillas en curva, cuando la construcción es de tipo cuadrada.
 
2.  Las varillas, al entrar en contacto con el agua y el salitre del granzón, provocaron corrosión, por lo que la losa se fue debilitando cada vez más con el paso del tiempo y la intemperie, provocando que el diámetro de varilla se ensanchara, desprendiendo el concreto de la parte inferior de la losa a pedazos (pedazos grandes).  Bien, así queda expuesta nuestra varilla, que al final (en algunas secciones), desapareció:  se hizo polvo.
 
3.  Un mal cálculo estructural y poco sentido común del "maestro", la columna y trabe, al no haber análisis estructural del proyecto ni supervisión por parte de un arquitecto, no fueron capaces de sostener la losa que teniendo empuje hacia abajo fue jalando las demás trabes, descargando el peso de esa losa sólo en la columna y trabe, por lo cual se fué haciendo poco de lado, rompiendo la misma calidad de concreto del punto No. 1 al no tener resistencia para soportar empujes y cargas en sus diferentes versiones.
 
4.  Los agrietamientos se deben al movimiento estructural de los elementos que conforman la estructura:  trabes, castillos y columnas, explicado en el punto No. 3.
 
5.  Corrosión en las varillas, explicada en el punto No. 2.
 
6.  Las instalaciones eléctricas, al haber movimiento y agrietamiento de la losa, se fueron quedando expuestas a la intemperie, y desapareciendo a lo largo del tiempo, llegando al cable de corriente eléctrica, dañándolo severamente.
 
7.  Dictamen final:  Demolición de la casa.
 
8.  A nivel profesional, esto no debería ocurrir si las personas tomaran las decisiones correctas (contrate a un arquitecto a tiempo).
 
RESUMEN:
 
-Todo esto no hubiera sucedido si en el momento correcto se hubieran tomado las decisiones correctas.
 
-Sí influyó que en lugar de contratar a un arquitecto, se contratara directamente al albañil, pues éste desconoce muchas cuestiones del tipo técnico-constructivas que un arquitecto sí domina, además de que no existe proyecto alguno.  ¿Cómo voy a hacer pasteles si no tengo la receta?
 
-Ahí tenemos todo este caso, en el que de haber contratado un arquitecto, nada de esto hubiera sucedido.  Sólo para que lo tomen en cuenta:  La demolición de este inmueble y el retiro del escombro supera los $60 mil pesos mexicanos, y de ahí habrá que comenzar de cero con un mejor diseño y distribución.
 
-El valor del terreno es de $200 mil pesos, lo cual queda en depreciación ya en $140 mil (Valor menos Gastos de Demolición).
 
-El valor de los bienes que resguardaba esta casa es incalculable, ya que no eran muebles baratos, además del valor sentimental que tenían, además quedando podridos, ya que las filtraciones de agua, bichos (comején o termitas), y polvo los fueron deteriorando, así como efectos personales como fotografías (que son la historia de vida de nosotros los seres humanos), ropa, aparatos, etc.
 
-El daño moral que este albañil "maestro" de obra causó a mi cliente es irreparable, ya que borró toda la historia de dos vidas:  La de la Sra. Esperanza Benítez y de su difunta hija, "la Güera Peña", ya que no quedará nada de lo que sobre ese terreno existió jamás, y para la avanzada edad de la Sra. Esperanza pues no le queda más que terminar sus días en Morelia, donde nunca vivió jamás, donde ella no "hizo historia", donde no la conocen...
 
-Si todo esto lo hubiera sabido la Güera Peña, mejor no construye nada... o... ¿usted qué hubiera hecho?.
 
¿Quien sale más caro?
-Como experiencia profesional, le puedo decir que los albañiles sin supervisión se llevan "un bultito o dos... o tres, o diez", quiero decir que con esto sí existe el "robo hormiga" por parte de los albañiles, ya que ellos, al cumplir la de:  "en casa del herrero, azadón de palo", verá: si usted va a casa de su "maestro", le será común mirar que vive en una casa que no está terminada (normalmente no tiene acabados, está en puro tabique o ladrillo), denotando mala calidad, ya que él tampoco contrató a un arquitecto, y la calidad de vida de estas personas no es la misma que la de Usted o la mía, por lo que los parámetros de calidad de un "maestro" albañil nunca van a ser los parámetros de calidad de un arquitecto, o los suyos... para el "maestro" vivir así está bien, ellos así crecieron... pero eso sí:  tienen su camionetota (para lucirse y causar buena impresión).  Los vas a reconocer fácilmente.  Ellos toman el material cuando no son supervisados para según ellos "terminar algún día su casa".  Pero como nunca lo hacen, mejor trafican con el material tomado y lo venden por ahí para "refaccionarse" económicamente.  Por eso los albañiles tienen que estar supervisados por alguien que en verdad sepa de construcción, pues todo esto le encarece a Usted su construcción en alrededor de un 30%, cuando lo que normalmente cobra un arquitecto por administración es máximo el 20% (dependiendo del tipo o tamaño de obra a edificar). 
 
Los albañiles no tienen reputación qué perder, al cabo al día o semana siguiente ellos encuentran "otra chambita". 
 
Un Arquitecto tiene que conservar su reputación intacta, pues somos fácilmente localizables e identificables (en la escuela de nuestros hijos, a la vuelta de la esquina, sobre avenidas principales, nos gusta lo bueno, en fin, sabe la gente hasta donde vivimos... en fín:  dependemos de que nuestra reputación debe quedar intacta), los "maestros" "usan" cambiarse de casa a cada rato.. ¿por qué será?.
 
Ahora lo que algún día se intenta hacer en el terreno de la Sra. Esperanza Benítez es un tipo de construcción basado en esta (son los mismos clientes que los de Punta Arenas en Querétaro).
 

 
Usted ha de decir:  ¿Trabajan para ti y hablas mal de ellos?...
Respuesta:  No, pues no todos los albañiles son iguales o tienen las mismas costumbres que los malos elementos, por eso tenemos un selecto grupo con los que hemos trabajado y todo ha salido bastante bien.
 
Bien, compartimos nuestra experiencia del Caso Apatzingán con ustedes a manera de concientizar a Usted y al público en general sobre los motivos y razones para contratar a un arquitecto.
 
Reciban saludos cordiales.
 

Por eso, contrata a un arquitecto...
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